08 giugno 2008

Racing, speranza ancora viva

di FACUNDO DE PALMA
Fonte: Olé


Racing recuperó la sangre, destiló sudor y conmovió hasta las lágrimas. Es el precio de un triunfo en un Cilindro que coqueteó con el colapso.

Saltan, blasfeman, alientan, putean, sufren, acaban extasiados. Y conjugan el verbo que tanto les viene costando en el último tiempo: ganar. Sí, lo ganan ellos, se lo creen, lo corporizan en ese abrazo ciego, por culpa del maldito foso, con el Colorado Sava tras el gol, esa mierda de gol que se venía negando y que cae tan justo. Y lloran, obvio, porque ni siquiera tienen en Racing margen para sonreír: si querés llorar, llorá. Hacelo. Descargate. Cantá a favor del equipo, date una vez el gusto de alentar a los jugadores, de alimentar tu ilusión, la de tu viejo, la de tu hijo, la de tu abuelo, la de tu nieto. Porque había hasta tres generaciones de enfermos por Racing que se abrazaban en la platea y en la popular, hasta Diego Milito, visitante ilustre, se enroscaba con el Flaco Campagnuolo en un palco. Celebran el triunfo, pero sólo después de descargarse los nervios con el apoyabrazos de la platea o con el brazo del de al lado en la popular, porque Huracán recordó en el final que el fútbol se juega con dos arcos, que vale patear al que tienen enfrente, que no es de utilería. Y le pega Goltz, le pega Alan Sánchez, pifia Franzoia en el área chica lo que parecía un gol cantado, y el silencio, nervioso, ensordece. Y quién lo juna a este Raffa, "te querés hacer famoso con Racing (-le espetan-, dando cuatro minutos de descuento". ¡Y después agrega uno más! El corazón racinguista, expuesto en cátedras de medicina como el canto al infarto, no soporta. Se detiene en esa zozobra de los instantes finales, pero sólo para tomar impulso. Y estalla. Desde las entrañas se promete un masivo aluvión hacia Santa Fe, a buscar la hazaña definitiva. Porque, que quede claro, Racing todavía no tiene garantizada su permanencia en la A. Sí se salvó del descenso directo. Pero aún depende de los resultados de hoy, los de Olimpo y, sobre todo, de Colón. Y necesita ir, con paso de Elefante, a buscar reencontrarse definitivamente con su alma en el Cementerio. Porque, hoy igualado en puntos con Colón, le queda un margen para la heroica. Lo siente el hincha, y por qué no pensar en que el equipo se contagie y muestre, en el final de una temporada nefasta, el espíritu ganador que le faltó en esos partidos perdidos en el descuento.

Fue el cierre de una semana extraña. Con dos conducciones que se atribuían el comando en el club, con una operación en un tobillo que sacó a Adrián Bastía del final de la temporada, con Facundo Sava prometiendo lo que finalmente cumplió... Y no sólo hubo festejos por el resultado deportivo. También se desató la euforia en el hincha por considerar que se avecina otro triunfo, el institucional. Y se canta "hay que saltar, hay que saltar, Blanquiceleste, no existe más". De todos modos, se vieron en el Cilindro algunas manifestaciones en contra del interventor García Cuerva, a quien acusaban de "golpista" y le recordaban que "Racing es de los socios y de los hinchas". Celebran que está cerca el final de la era gerenciada, pero también le marcan el territorio a los que están llegando, porque desde el escepticismo del hincha tal vez se reconstruya, otra vez, este club tan acostumbrado a las resurrecciones.

Es que el cambalache es la razón de ser de Racing.

Eso sí: ayer Sava no frenó en el festejo a los Shaffer y a los Martínez Gullotta, ésos que en el clásico contra Independiente debieron irse de la cancha con el grito atragantado porque el capitán no les permitía festejar un 0-0. Pero en esa parda que pudo ser triunfo de no haber sido por la falta de puntería del 9, se puede encontrar la palanca que movió a este equipo del estancamiento anímico. Se animó a más, trabó, metió, mordió, agredió. Los jugadores iban al frente a lo loco y, por una vez, despertaban orgullo en su gente, la antítesis de lo que pasaba en la tribuna de enfrente, donde los hinchas del Globo fustigaban a sus propios jugadores por entender que no tenían ganas de ganar. Se debía la Academia un partido así. Como varios de sus futbolistas. Matías Sánchez y Claudio Yacob, por caso, quienes parecen haberse sentido más aliviados al saber que el puesto es sólo de ellos, ante la ausencia de Bastía. Matías fue reemplazado cuando estaba casi groggy, después de haberse pelado las piernas y algo más barriendo una pelota y metiendo el último pique, que lo dejó tirado en el área rival, sin aire. Y la Flaca confesó que empezó a lagrimear segundos antes del final, recordando lo mal que la pasó en las últimas semanas por la enfermedad de su madre, quien ya está recuperada. Lloró Wally, claro, luego de haber bebido tragos de tensión que bajaban en torrentes desde las tribunas con cada pelota que iba al área. Y lloraste vos, claro, que te bancaste estoico que los de Huracán te gastaran con el descenso y la Promoción, que hoy vas a estar esperando que Estudiantes te dé una mano, y que ya estarás buscando las chirolas, los billetes o la tarjeta de crédito para financiar el viaje a Santa Fe.

Porque de eso vive Racing: de la santa fe.

1 commento:

Racing Blog ha detto...

Hola Carlo... me gusto mucho tu blog... lo voy a poner en los enlaces del mio. Muy interesantes las notas que pude leer.

Te mando un abrazo desde Argentina... Y FORZA RACING !!!!